
“Y muero porque no muero…! ¡Eterno placer
amargo éste del amor! ¡Perpetuo deseo de poseer
tu alma, y perpetua lejanía de tu alma! ¡Siempre
seremos tú y yo; siempre, a pesar de que mis ojos
miren de muy cerca a tus ojos, habrá un espacio
en donde cada uno se forme una imagen
mentirosa del otro…¿Cómo es posible entender
lo que sientes al oír aquella música, si mi alma es
distinta de la tuya? ¡Egoísmo amargo éste del
amante: Querer ser uno donde hay dos; querer
luchar con el espacio, con el tiempo y con el
límite!”
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